Abrir una buena botella de vino es fácil. Lo complicado llega muchas veces justo después: ¿con qué acompañamos el vino?

No hace falta preparar una cena elaborada para disfrutar de un buen maridaje. Unas tostas, un buen queso, conservas, embutidos o un pastel de pescado o marisco pueden convertir una botella de vino en un aperitivo perfecto para compartir.

La clave está en buscar el equilibrio. Los vinos frescos y con buena acidez funcionan especialmente bien con sabores marinos y elaboraciones cremosas, mientras que los tintos suelen agradecer alimentos con mayor intensidad, grasa o curación.

En esta guía repasamos 10 aperitivos para acompañar el vino y te contamos qué tipo de vino elegir para cada uno.

1. Pasteles de pescado y marisco

Si buscas un aperitivo diferente que puedas tener preparado en cuestión de minutos, los pasteles de pescado y marisco son una opción especialmente interesante.

Su textura cremosa permite servirlos directamente sobre pequeñas rebanadas de pan tostado, biscotes o crackers. Y la variedad de sabores permite jugar con diferentes vinos.

Entre las especialidades de Conservas Laurel encontramos pasteles de cabracho, centollo, nécoras, salmón o incluso erizo de mar.

¿Qué vino tomar con pasteles de pescado?

Como regla general, busca un vino blanco fresco y con buena acidez.

Un Albariño puede funcionar especialmente bien con pasteles de marisco como centollo, nécoras o erizo de mar. Un Godello ofrece algo más de estructura y puede acompañar perfectamente un pastel de cabracho o salmón.

Los espumosos son otra excelente alternativa: las burbujas y la acidez ayudan a refrescar el paladar después de cada bocado.

Maridaje recomendado: pastel de pescado o marisco + Albariño, Godello, Cava o Champagne.

2. Pastel de cabracho con vino blanco

El pastel de cabracho merece una mención especial porque es uno de los grandes clásicos cuando hablamos de aperitivos de pescado.

Su textura cremosa y el carácter del pescado hacen que funcione especialmente bien servido sobre pan tostado.

Para acompañarlo, podemos buscar blancos con frescura y cierta personalidad. Un Albariño, Godello o Verdejo son buenas alternativas.

También podemos recurrir a un espumoso Brut si queremos preparar un aperitivo más especial.

Una idea muy sencilla:

Pan tostado + Pastel de Cabracho Conservas Laurel + copa de vino blanco.

No necesitas mucho más.

3. Pastel de centollo, nécoras o erizo de mar

Si prefieres sabores más intensamente marinos, puedes sustituir el cabracho por centollo, nécoras o erizo de mar.

El Pastel de Erizo de Mar de Conservas Laurel resulta especialmente interesante para quienes buscan sabores diferentes. En Asturias, los erizos de mar son conocidos como oricios y forman parte de la tradición gastronómica de la costa cantábrica.

Con este tipo de elaboraciones conviene buscar vinos que aporten frescura y que no oculten el sabor del marisco.

Prueba con:

  • Albariño.
  • Ribeiro blanco.
  • Godello.
  • Txakoli.
  • Cava Brut.
  • Champagne Brut.

Puedes preparar una pequeña tabla con varios pasteles, pan tostado y una botella de blanco para que cada persona pruebe diferentes combinaciones.

4. Salmón y vino: un maridaje muy fácil

El salmón ofrece muchas posibilidades porque admite blancos, espumosos e incluso determinados rosados.

Para un aperitivo sencillo puedes utilizar un pastel de salmón servido sobre pequeñas tostas. Si además contiene salmón ahumado, podemos buscar un vino con suficiente frescura para equilibrar su carácter.

Un blanco con buena acidez o un espumoso suelen ser apuestas muy versátiles.

Pero hay combinaciones todavía más interesantes.

El Pastel del Sella de Conservas Laurel, por ejemplo, combina salmón y salmón ahumado con queso Cabrales. En este caso tenemos simultáneamente el carácter marino del pescado, las notas ahumadas y la intensidad del queso.

Otra alternativa es el Pastel Covadonga, que combina salmón ahumado, avellanas y queso Cabrales.

Son dos opciones muy interesantes si buscas preparar un aperitivo gourmet para acompañar el vino que se salga de lo habitual.

5. Queso: el gran clásico para acompañar una botella de vino

Probablemente sea una de las primeras respuestas que nos vienen a la cabeza cuando pensamos qué comer con vino.

Y con razón.

Pero no todos los quesos necesitan el mismo vino.

Los quesos frescos y suaves pueden funcionar muy bien con blancos jóvenes y frescos. A medida que aumenta la curación y la intensidad del queso podemos buscar vinos con mayor estructura.

Una tabla con tres o cuatro quesos diferentes permite además abrir una botella y comprobar cómo cambia nuestra percepción del vino con cada bocado.

No olvides añadir un poco de pan, frutos secos o alguna confitura para completar la tabla.

6. Jamón ibérico y embutidos

Otro clásico que nunca falla.

Una tabla de jamón ibérico, lomo, chorizo y otros embutidos puede ser suficiente para acompañar una botella y preparar un aperitivo para varias personas.

En este caso podemos entrar en el terreno de los tintos.

Un Rioja, Ribera del Duero u otros tintos con buena fruta y estructura pueden acompañar muy bien una tabla de embutidos.

También puedes combinar en la misma mesa embutidos, quesos y conservas para ofrecer diferentes posibilidades.

7. Conservas de pescado y marisco

No hay que complicarse para preparar un buen aperitivo.

Unas buenas conservas de pescado o marisco, pan y una botella de vino blanco pueden resolverlo en apenas unos minutos.

Mejillones, berberechos, anchoas, bonito, sardinas y otras conservas ofrecen multitud de posibilidades.

Los vinos blancos frescos y los espumosos vuelven a ser grandes aliados gracias a su acidez.

Además, es una excelente opción para tener siempre preparada en la despensa cuando aparece una visita inesperada.

8. Patés y tostas gourmet

Una de las mejores formas de preparar un picoteo es colocar diferentes ingredientes en el centro de la mesa y dejar que cada persona prepare sus propias tostas.

Puedes utilizar:

  • Patés y pasteles de pescado.
  • Quesos.
  • Conservas.
  • Salmón ahumado.
  • Anchoas.
  • Frutos secos.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Diferentes tipos de pan.

Con apenas unos cuantos productos puedes crear muchas combinaciones.

Los patés y pasteles gourmet tienen además la ventaja de estar listos para servir, por lo que no necesitas cocinar.

9. Frutos secos

Si únicamente quieres poner algo sobre la mesa mientras tomas una copa, los frutos secos son probablemente una de las soluciones más sencillas.

Almendras, avellanas, nueces o pistachos pueden acompañar el vino y combinarse con otros aperitivos.

También son especialmente interesantes cuando forman parte del propio producto. El Pastel Covadonga, por ejemplo, combina salmón ahumado, avellana y queso Cabrales, ofreciendo varios contrastes en un mismo bocado.

10. Una tabla de aperitivos para acompañar el vino

Si tienes invitados y no sabes qué elegir, no tienes por qué limitarte a un solo producto.

Puedes preparar una tabla de aperitivos gourmet para cuatro personas combinando:

  • Pastel de cabracho.
  • Pastel de centollo o nécoras.
  • Dos tipos de queso.
  • Jamón o lomo ibérico.
  • Una conserva de pescado.
  • Frutos secos.
  • Pan tostado y crackers.

Coloca todo en el centro de la mesa y abre una o dos botellas diferentes.

Una buena opción sería comenzar con un vino blanco o espumoso para los pasteles y conservas y continuar después con un vino tinto para los embutidos y quesos más intensos.

De esta forma el propio aperitivo se convierte en una pequeña experiencia de maridaje.

¿Qué aperitivo elegir según el vino?

Si ya tienes la botella y lo que te falta es decidir qué poner para comer, puedes utilizar esta sencilla guía:

Vino blanco: pescados, mariscos, pasteles de pescado, conservas, quesos suaves y salmón.

Albariño: mariscos, centollo, nécoras, erizo de mar y conservas.

Godello: cabracho, salmón, pescados y quesos de intensidad media.

Cava o Champagne: mariscos, salmón ahumado, patés, pasteles de pescado y aperitivos variados.

Vino rosado: salmón, quesos suaves, patés y aperitivos ligeros.

Vino tinto: embutidos, jamón, quesos curados y aperitivos de sabores más intensos.

No existen reglas absolutamente rígidas. El mejor maridaje también depende del vino concreto, de cómo esté elaborado el alimento y, sobre todo, de tus propios gustos.

¿Qué poner de picoteo con una botella de vino?

Si buscas algo sencillo, no necesitas preparar diez platos diferentes.

Una de nuestras combinaciones favoritas consiste en elegir dos o tres pasteles gourmet, añadir pan tostado y abrir una botella de vino blanco.

Por ejemplo:

Pastel de Cabracho + Pastel de Centollo + Pastel de Erizo de Mar + Albariño o Godello.

Otra opción con sabores más intensos:

Pastel del Sella + Pastel Covadonga + selección de quesos + vino blanco con estructura o espumoso.

En pocos minutos tendrás preparado un aperitivo diferente para compartir.

Descubre nuestros patés y pasteles gourmet

En Vinoteca La Vendimia hemos seleccionado diferentes especialidades de Conservas Laurel, firma asturiana especializada en conservas y platos preparados.

Puedes encontrar sabores como cabracho, centollo, nécoras, salmón, erizo de mar y algas, además de propuestas como el Pastel del Sella, elaborado con salmón y queso Cabrales, o el Pastel Covadonga, con salmón ahumado, avellana y Cabrales.

Son productos especialmente cómodos para tener en la despensa y preparar un aperitivo en cualquier momento: abrir, servir junto a unas tostadas y elegir una buena botella.

Y esa última parte también te la ponemos fácil.

Explora nuestra selección de patés y pasteles gourmet, elige tus favoritos y encuentra en nuestra vinoteca el vino con el que acompañarlos.

Porque a veces para disfrutar de un buen vino solo hacen falta algo rico para compartir y una buena compañía.